domingo, 16 de noviembre de 2014

¿Por qué algunos adultos mayores envejecen óptimamente y otros no?


A veces nos preguntamos por qué hay adultos mayores que pasan su proceso de envejecimiento de manera adecuada, manteniendo sus competencias intelectuales, su vida autónoma, una salud equilibrada, entre otros.  Sin embargo, conocemos a personas que tienen edades similares y observamos a uno que tiene un semblante más decaído en comparación al otro adulto mayor que transmite que goza de buena salud, que disfruta su día a día en compañía de sus seres queridos y mantiene una vida activa.  Por ello, para explicar dichas preguntas, se dice que el proceso de envejecimiento no es igual para todos los individuos, ya que no todos envejecemos al mismo ritmo, como también, no influye la edad para determinar cómo se debe de apreciar una persona en un determinado tiempo.

Para obtener un envejecimiento óptimo se debe de emplear una estrategia general de ser selectivos con los esfuerzos que cada uno hace, como también, hay que usar estrategias y ejecutar actividades alternativas que compensen las pérdidas que produce el proceso de envejecimiento normal.  A su vez, hay una razón importante que explica la razón del por qué algunas personas envejecen de una mejor manera que otras, la cual es que hay bastante plasticidad plasticidad conductual  en todas las edades.

 A lo largo de toda nuestra vida, muchas personas funcionan por debajo de los límites de sus capacidades de “reserva”, lo cual, puede que no sea de importancia durante la etapa de la juventud, puesto que esa etapa se caracteriza de que todos los individuos se mantienen en constante movimiento y a pesar de no haber descansado lo suficiente, pueden continuar con suficiente energía hasta culminar el día. Sin embargo, el haber utilizado poca reserva, influye mucho en la etapa de la adultez mayor, lo cual, les permite maximizar las cualidades de apoyo del entorno en el cual se desenvuelven, produciendo que envejezcan de una manera óptima y puedan ser más competentes que los demás.

Asimismo, algunas personas han afirmado que el proceso de envejecimiento es mejor y más sencillo en las sociedades más tradicionales, las cuales tienen respeto hacia los adultos mayores.  Los estudios empíricos sugieren que en los países que se encuentran en vías de desarrollo, el papel que cumplen las personas de dicho grupo etario no necesariamente tiene mucha ventaja. En todas las sociedades, la satisfacción de las necesidades económicas y de salud básicas se encuentran estrechamente relacionadas con un envejecimiento adecuado.  Por consiguiente, una perspectiva comparativa explica que para obtener un envejecimiento óptimo se necesita también de un mantenimiento razonable de  la funcionalidad y de apoyos sociales adecuados.

 


Referencia:

Schaie, W y Willis, S. (2003). Psicología de la Edad Adulta y la Vejez. España: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.

Ser creativo en la Adultez Mayor


Aunque los mayores  trabajos creativos se suelen observar en personas que se encuentran en sus primeras etapas del ciclo vital, su producción total se extiende a lo largo de toda su vida.  A su vez, en un estudio donde participaron 738 personas que vivieron hasta los 79 años a más, la década de los “sesenta” fue la más productiva para cuatro grupos de profesiones, los cuales son, historiadores, filósofos, botánicos e inventores.  En términos  de categorías más generales, los académicos, es decir, los historiadores, filósofos y los literatos, producían más en sus últimos años, incluyendo los “setenta”.  Los científicos eran más productivos en los 40, 50 y 60, en cambio, los artistas lo fueron un poco antes, es decir, en los 30 y 40.

Algunas personas argumentan que para que una persona adulta mayor sea creativa influye mucho  la sociedad en la que se desenvuelve, ya que, si ella proporciona mayor oportunidades que  les permitan continuar trabajando creativamente en el área que les guste más, podrán seguir aportando a su sociedad. No obstante, hay personas de dicho grupo etario se encargan de buscar la manera para tener sus propias oportunidades.  Asimismo, hay un estudio con arquitectos americanos, en el cual explica que las personas dedicadas a ese ámbito que continuaban produciendo después de los 65 años, se caracterizaban por su compromiso y motivación que emplean al momento de ejecutar la acción que más los apasiona, como también, sus habilidades sobreaprendidas, su sensibilidad estética, su capacidad para saber vender y su habilidad para delegar responsabilidades.

Hay una hipótesis es que el mayor trabajo creativo parece que tiene lugar principalmente en la etapa de la juventud, puesto que se piensa de que mientras más viva uno, más competencia adquiere.  El número de personas creativas en cualquier disciplina, por ejemplo, el arte, literatura o ciencia, ha aumentado a un ritmo acelerado. Por otro lado, aunque algunos esfuerzos creativos requieran de entusiasmo y los grandes niveles de energía que tienen los jóvenes, hay áreas como la filosofía y la historia que requieren de mayor experiencia.  Las contribuciones que brindan esas áreas son más probables cuando se dan a una edad más avanzada para que cuando lleguen a la adultez mayor se observe un menor descenso de su productividad.

Lo dicho anteriormente es todavía más cierto cuando gracias a la experiencia que se ha obtenido en el área que se desenvuelve le trae como resultado un liderazgo que acrecienta la productividad de los demás.  Aunque la fluidez y el pensamiento divergente, el cual consiste en encontrar soluciones ante un problema determinado de una manera poco convencional,  disminuyen con el paso de los años, se han encontrado algunos aumentos vinculados con la edad en dimensiones que se basan en experiencias de la vida diaria.

 
 

Referencia:

Schaie, W y Willis, S. (2003). Psicología de la Edad Adulta y la Vejez. España: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Cuando se requiere depender físicamente de los familiares..


Junto con la dependencia económica, la dependencia física es un temor del que muchas veces no son conscientes la mayoría de los adultos mayores. Los casos en que la dependencia física es grave, son relativamente  escasos.  La mayoría de las personas de dicho grupo etario necesitan depender de los demás sólo un poco más que cuando estaban más jóvenes, puesto que, muchas veces requieren ser movilizados en un automóvil, que los ayuden a vestirse, alimentarse, bañarse, es decir, que estén a su lado para satisfacer sus necesidades básicas.  A su vez, cuando requieren esos tipos de ayuda, generalmente les piden a sus familiares, ya que ellos les brindarán su apoyo para que estén bien tanto física como mentalmente.

Muchas de las enfermedades que podrían provocar que los adultos mayores se conviertan dependientes de los demás  se podrían solucionar con dispositivos como lentes de medida o con técnicas compensatorias como pagar a una empresa de mudanza.  Está surgiendo una nueva disciplina llamada “gerotecnología”, la cual intenta abarcar los factores implicados en el uso efectivo de la tecnología moderna para proporcionar ayudas ambientales y rehabilitación a los adultos mayores físicamente enfermos.

Los cambios físicos en el funcionamiento desde los setenta hasta los ochenta años, para la mayoría de las personas de dicho grupo etario, son menos graves de lo que se podría esperar.  En esta década, se pueden observar pocos o ningún declive en las funciones sociales y económicas, como también, sólo hay un declive moderado en las funciones mentales, físicas y de actividades de la vida diaria.  Sin embargo, una deficiencia en un tipo de función durante la adultez mayor temprana, predice mayores declives en otras funciones conforme van pasando los años.  Cabe recalcar, que las personas que se encuentran más susceptibles a tener un deterioro en la adultez mayor, son los que tienen un  bajo nivel educativo, las personas que tienen baja economía y los que viven solos.

Aunque los adultos mayores necesitan sentirse autónomos tanto física como económicamente, ello no implica que les agrade estar solos.  Sin embargo, es muy probable que ellos se queden solos.  Asimismo, las personas de dicho grupo etario que tienen ascendencia china o  japonesa que viven actualmente en Estados Unidos es más probable  que vivan con sus hijos que las personas que de origen anglosajón, lo cual sugiere que el cambio de hogares es particularmente resistente a la aculturización y modernización. Como también, otros autores  expresan que la disposición diferente de los hogares de las minorías de adultos mayores se puede explicar por medio de patrones diferentes de estado civil y expectativas de vida.

 


Referencia:

Schaie, W y Willis, S. (2003). Psicología de la Edad Adulta y la Vejez. España: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.

Temor a la dependencia económica


Casi todas las familias mantienen una actitud reciproca al momento de relacionarse con las personas que conviven en ella, por ello, dicha conducta permite que los miembros puedan depender económica, física o emocionalmente de los demás, ya que perciben el apoyo que les manifiestan diariamente.  A su vez, se puede decir que la adultez mayor quiebra el frágil equilibrio entre la dependencia e independencia que existe en la mayoría de los adultos.

Los mayores temores que experimentan las personas de dicho grupo etario, se refieren a sucesos que son poco probables que ocurran. Sin embargo, dichos sucesos no son poco realistas, ya que, aunque es muy extraño que se susciten, sus efectos traerían consigo resultados devastadores.  Por otro lado, los adultos mayores tienen temor a  que un ladrón entre a su casa y se lleven todas sus pertenencias, ya que, ellos se muestran  ante ellos como victimas débiles, las cuales, es más fácil llevarse sus bolsos, debido a que piensan que tienen menos fuerza y agilidad.  Sin embargo, a pesar de lo descrito anteriormente, dichas personas se muestran como la población menos afectada en ese aspecto.

Los adultos mayores también tienen temor a la “senilidad”, aunque la disfunción cerebral no es demasiado común, incluso entre las personas que tienen de 85 años a más. Tienen temor a que ocurra un evento que los deje sin ahorros para poder subsistir el tiempo que les queda por vivir, aunque la mayoría de los adultos mayores viven con una seguridad económica razonable, puesto que, muchos de ellos han ahorrado el sueldo que reciben de su jubilación y también, en muchas oportunidades reciben dinero de fuentes externas como son negocios o  de sus hijos.

La asistencia sanitaria ha mitigado el impacto económico de las enfermedades que presentan las personas de dicho grupo etario. El aumento del costo en la atención sanitaria, ha ido llevando a decisiones políticas que en un futuro quizás se  necesite que los adultos mayores contribuyan en gran medida al precio de los medicamentos y servicios o que renuncien al cuidado de calidad.

Asimismo, durante la época pasada, algunos adultos mayores decían que las dificultades económicas son un problema principal en la etapa del ciclo vital  en la que se encontraban.  Un estudio de Atchley (1993) sugería que sólo el 10% de los varones y el 20% de las mujeres de una muestra de una comunidad pensaban que sus ingresos no eran insuficientes.  Sin embargo, dicha afirmación tan optimista se debe de interpretar con cautela, puesto que, se ha encontrado que la satisfacción de una persona con sus ingresos puede estar sólo indirectamente relacionada con el ingreso real.

 Lo que se muestra como más importante es si el individuo siente que se encuentra económicamente bien o estable al comparar su situación actual con otras personas y consigo mismo en el pasado.

 

Referencia:

Schaie, W y Willis, S. (2003). Psicología de la Edad Adulta y la Vejez. España: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.

lunes, 10 de noviembre de 2014

El proceso de afrontamiento ante la muerte


Cuando un familiar fallece, los familiares emplean métodos para poder afrontar este proceso; dichos mecanismos difieren según la etapa del ciclo vital en la que se encontraba el familiar que falleció.  LaGrand (1986) encontró que los mecanismos que se utilizaban con más frecuencia eran hablar sobre la pérdida de dicho familiar, aceptarla poco a poco, llorar, contar con el apoyo de los amigos y el paso del tiempo. Los mecanismos de afrontamiento que son menos frecuentes  son mantenerse ocupados haciendo una actividad que impida pensar en el familiar fallecido, como también, pensar en las cosas buenas que se vivieron con dicha persona.  A su vez, las creencias religiosas o filosóficas, desarrollar nuevos intereses y sustitución de la persona amada, también son métodos utilizados por los familiares.

Cuando una persona adulta mayor pierde a un ser querido, ya sea un hijo, hermano(a) o su esposo(a), el luto y los recuerdos vividos con dicha persona, son métodos centrales para poder afrontar la perdida. Asimismo, la religión también cumple un rol importante ya que ella influye en la ideología de la persona para aceptar que el ser amado está en mejor vida, como también, dicha orientación religiosa puede reducir el estrés. Por otro lado, se han propuesto una serie de aproximaciones de autoayuda para afrontar las secuelas del fallecimiento del ser querido.  Es muy raro observar que una persona haya podido aceptar el duelo estando solo, puesto que, los demás familiares son un sustento para el adulto mayor, como también, es esencial que dicha persona comente a sus seres queridos como se siente ante la pérdida, como también, si este proceso se le dificulta, pueda ser ayudado(a).  

Es esencial también en la etapa de duelo, aceptar los sentimientos  que resultan inapropiados durante dicho proceso.  Por ello, se debe de expresar lo que se siente ante la pérdida del ser querido y las experiencias emocionales que puedan suscitar debido al evento.  A su vez, en algún momento, el adulto mayor necesitará mostrar a los demás, la amargura que siente al haber perdido al ser querido, ya que muchas veces, dichas personas prefieren ocultar sus sentimientos y llorar en silencio para que nadie se entere. Por ende, sus familiares no saben si el adulto mayor está aceptando poco a poco la pérdida o aún se le dificulta comprender por qué ya no está a su lado.

Se debe de enfrentar los problemas inmediatos, como también, hay que tomar decisiones para poder solucionar dichos inconvenientes, tomando  las fuerzas físicas  necesarias para aceptar el proceso de duelo. Es decir, es necesario que las personas que se encuentran en dicho grupo etario, manifiesten lo que  piensan respecto a la pérdida, como también, se debe de hacer un esfuerzo para ser fuertes y tratar de pensar que su familiar fallecido se encuentra bien. En el estudio Holandés descrito anteriormente, se encontró que si se observaban reacciones fuertes, después de haber pasado cuatro meses de fallecimiento del familiar, se podían esperar problemas futuros en un seguimiento durante un año.

 


Referencia:
Schaie, W y Willis, S. (2003). Psicología de la edad adulta y la vejez. Madrid: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Apoyo social hacia el Adulto Mayor


El apoyo social del adulto mayor, se ha visto obstaculizado ya que es un concepto multidimensional que incluye interacciones personales, apoyo social percibido y recibido, redes sociales formales, informales, como también, apoyo emocional, tangible e instrumental.

Un epidemiólogo llamado Cassel, se interesó en los efectos negativos determinados por condiciones de la vida urbana, ya sean los hacinamientos, como también los vecindarios que no se encuentran en buenas condiciones, con un efecto sobre el deterioro de los vínculos sociales de los adultos mayores. Consideró la influencia del apoyo social en sus sentimientos de ser cuidados, amados, respetados, valorados, estimados y que ellos son parte  de una red social que tiene que cumplir una serie de obligaciones, así como también, la sociedad debe de brindarle beneficios a ellos. Así como también, se debe de  fortalecer en el adulto mayor su autoestima, para así evitar que dicho grupo etario experimente  sentimientos de soledad, aislamiento y que piensen que a su edad, son una  carga para los demás.

Es esencial que los adultos mayores mantengan lazos sociales con sus familiares, amigos, ya que ello contribuye a que sientan que cuentan con el apoyo de personas que pueden ayudarlos cuando lo necesiten. Por ello, si tenemos un familiar de dicho grupo etario, debemos de brindarles nuestro cuidado y atención, ya que ellos necesitan de nuestra compañía para poder obtener una mejor calidad de vida. Por consiguiente, lo importante en las interacciones no es la cantidad  sino la calidad de cuidado que les brindamos. Sin embargo, debemos de tener en cuenta, cuál de ellas es más significativa para el adulto mayor en un determinado momento.  

Asimismo, se puede observar que una gran cantidad de  problemas en el ámbito de la salud del adulto mayor tienen su origen en la ausencia de relaciones sociales, como ocurre con la jubilación. El aporte de una persona a la sociedad queda desvalorizado al perder su rol institucional y productivo, no como producto de sus atributos personales, sino por haber alcanzado una determinada edad.  Por ello, este cambio en la vida de los adultos sociales, muchas veces trae consigo, que poco a poco se vayan perdiendo las relaciones sociales con los miembros de la institución donde se laboraba.

En conclusión, el apoyo social tanto familiar como de amigos cercanos, cumple un rol esencial en la configuración de las redes del adulto mayor, ya que  le proporciona un conjunto de experiencias compartidas, evitando que dichas personas se aíslen de los miembros de la sociedad, al carecer de compañía por parte de sus familiares.  Como también, la comunicación con dichas personas para poder expresar como se sienten o si tienen un dolor que los aqueja, poder solicitar una ayuda especializada.





Referencia:

Fernández, R y Manrique-Abril, F. (2010). Apoyo social del adulto mayor.  España: Scielo. Recuperado el 09 de Noviembre del 2014 desde http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1695-61412010000200016&script=sci_arttext.

Diferencias por edad hacia las actitudes sexuales


Hay un estudio donde se examinó la satisfacción con la vida sexual en los adultos jóvenes y de mediana edad.  En la cual, se pudo observar como las personas que expresaban que se sentían tanto física como emocionalmente satisfechas con su vida sexual, eran las personas casadas y las que convivían con su pareja. A su vez, más del 80% de las parejas decían estar muy o extremadamente satisfechas con su vida sexual, lo cual les producía  una gran satisfacción emocional. Sin embargo, se encontró que las personas que estaban solteras y que no convivían, tenían poca satisfacción en el ámbito sexual.

Asimismo, solo el 54 % de los jóvenes y maduros sin apego informaban que estaban extremadamente o muy satisfechos físicamente, como también, solo un tercio comentó que se encontraban emocionalmente satisfechos.  La felicidad con la propia vida sexual se encuentra vinculada con ser felices en todos los aspectos de su vida, aunque no está claro qué va antes de ello.

Hay personas que piensan que cuando una persona se encuentra en la etapa de la adultez mayor no se encuentran satisfechos con su vida sexual en comparación con los adultos jóvenes o maduros. De lo cual, se puede decir que al igual que un adulto joven o maduro, el adulto mayor tendrá una satisfacción sexual cuando tenga una pareja. Hay un 64% de personas de dicho grupo etario que informan que están extremadamente satisfechos  y un 67% que se encuentran  un poco satisfechos con su vida sexual. Por el contrario, solo un 18% de adultos mayores varones y un 27% de mujeres sin pareja que afirmaban sentirse satisfechas.

La idea de que existe incompatibilidad entre el sexo y la vejez, se debe a que nuestra sociedad pone énfasis en los aspectos físicos de la sexualidad y la noción de que el sexo es satisfactorio en personas jóvenes, atractivas y cuando se alcanza el orgasmo.  Sin embargo, un adulto mayor también puede disfrutarlo ya que la edad no es un determinante para carecer de una vida sexual. Hay personas de dicho grupo etario que comentan que “el sexo es uno de los placeres de la vida. Es también una de las formas de vencer la soledad y la frustración. Cuando nos hacemos viejos, tenemos el placer añadido de que aun disfrutamos del sexo y así todavía nos podemos considerar como hombres y mujeres completos”.
 

 

Referencia:
Schaie, W y Willis, S. (2003). Psicología de la edad adulta y la vejez. Madrid: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.